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Si vienes de vacaciones a Alicante, alquila un velero y cuéntanos tu experiencia.

Alquila un velero en Puerto de Alicante

Cuando llegamos de vacaciones a Alicante, el mar siempre está presente. Acompaña desde el primer paseo por el centro, desde la Explanada al puerto. El Mediterráneo está ahí, cerca, formando parte del paisaje diario. En Nautante creemos que la mejor forma de vivirlo no es solo mirarlo, sino entrar en él, a través de una experiencia de alquiler de velero en Alicante con patrón.

Muchas de nuestras salidas comienzan antes de subir al velero. Un paseo tranquilo por el puerto, el sonido de los mástiles, el olor a sal. A veces, una parada para tomar algo o un helado en la Explanada antes de embarcar. Son pequeños momentos que forman parte del viaje y que ayudan a bajar el ritmo incluso antes de zarpar.

Cuando subimos a bordo, todo se vuelve más simple. Dejamos las cosas en su sitio, nos acomodamos y, poco a poco, la ciudad queda atrás. No hay prisa. El patrón prepara la salida y, en cuanto el velero se aleja del muelle, el entorno cambia. El ruido desaparece, el espacio se abre y el tiempo empieza a sentirse distinto.

En Nautante navegamos a vela siempre que las condiciones lo permiten. Nos gusta ese ritmo pausado, natural, que invita a observar la costa desde otra distancia. Alicante se ve distinta desde el mar: más amplia, más luminosa, más tranquila. Por eso muchas personas eligen una salida en velero por la mañana o por la tarde, cuando el mar está en calma y el ambiente es más relajado.

No es necesario tener experiencia ni conocimientos previos. Nuestro patrón se encarga de todo lo relacionado con la navegación y la seguridad. Nosotros solo decidimos cómo queremos vivir ese tiempo: sentarnos en cubierta, conversar, guardar silencio, darnos un baño en mar abierto o simplemente dejarnos llevar por el movimiento del barco.

Durante la salida solemos fondear en zonas tranquilas, donde el agua es clara y el entorno invita a parar. Son lugares a los que no se llega caminando, lejos de playas concurridas y del ritmo de tierra firme. En salidas más largas, como un día completo en velero por la Costa Blanca, el tiempo se organiza sin prisas, adaptándose al grupo y al mar.

El espacio a bordo está pensado para estar cómodos. Los grupos son reducidos, lo que permite mantener un ambiente cercano y relajado. No hay masificaciones ni recorridos cerrados. Cada salida se adapta al momento y a las personas que van a bordo. Esa flexibilidad es parte de la forma en la que entendemos la navegación en Nautante.

Al regresar, el velero vuelve poco a poco al puerto. La ciudad reaparece, pero la sensación es distinta. Muchas veces, después de la salida, el plan continúa en tierra: un paseo tranquilo por la pasarela, una cena cerca del mar, volver a caminar por la Explanada con otra calma. El día no se cierra al bajar del barco, se integra en el viaje.

Por eso, cuando pensamos en unas vacaciones en Alicante, creemos que alquilar un velero no es un complemento, sino una experiencia que encaja de forma natural. No por lo espectacular, sino por lo auténtico. Por cómo se vive el tiempo, el mar y el entorno.

En Nautante cuidamos cada salida para que sea sencilla, cercana y bien acompañada. Si te apetece vivir Alicante desde el mar, a tu ritmo y sin complicaciones, puedes conocer más sobre nuestro velero y la experiencia a bordo y decidir qué tipo de salida encaja mejor con tu viaje.